Formas de relajarte mientras trabajas

El regreso al trabajo y a la actividad después de meses de confinamiento es una fuente de estrés para muchas personas. Los encuentros sociales, lejos de ser situaciones de calma y disfrute, se convierten en momentos en los que la hipervigilancia y la ansiedad por miedo al contagio pueden ser desencadenantes. Ir a trabajar también puede significar emociones negativas a las que es importante prestar atención para que no empeoren. ¿Cómo puedes relajarte mientras trabajas?

Relájese centrándose en el aquí y ahora

Estamos acostumbrados a proyectarnos en el futuro con un exceso de planificación, algo que en este momento puede causar ansiedad. El alto nivel de inseguridad sobre la forma en que las cosas serán, o la sensación de inseguridad sobre dónde nos ubicaremos en el próximo escenario aparece de manera recurrente. Es importante hacer un ejercicio de estar presente en el aquí y ahora ya que lo contrario podría aumentar considerablemente el nivel de ansiedad. Los psicólogos recomiendan utilizar la meditación o las técnicas de mindfulness antes de comenzar el día, acompañadas de técnicas de respiración.

Sobre el uso del transporte público

Hay temores de viajar en el transporte público al trabajo, lo cual tiene sentido. La concentración de personas en un espacio pequeño puede aumentar el riesgo real de contagio. Por esta razón, las autoridades han hecho obligatorio el uso de máscaras, ya que no siempre es posible respetar la distancia social de al menos un metro y medio en esta situación. Una vez admitido este sentimiento, hay que empezar a trabajar con él para que no nos controle tomando las medidas que las autoridades científicas han reconocido como válidas contra el contagio.

Sin tratar de evitar estas situaciones que contribuirían a empeorar la percepción del peligro, es posible abordarlas poco a poco alternando estos viajes con otros en otros medios. Es un buen momento para probar la bicicleta, el patín eléctrico o la caminata.

Comunicarse asertivamente para relajarse

En lugar de negar que se padece este miedo o esta preocupación, es importante darle su lugar para que no se convierta en algo obsesivo que acabe provocando ansiedad. Compartir estos miedos ayuda a disiparlos al descubrir que otras personas también los comparten y no sentirse raro por ello. Estar informado es fundamental para afrontarlos, pero siempre haciéndolo desde fuentes fiables y oficiales.

Establecer nuevos objetivos profesionales

Puede ser un buen momento para hacer un análisis sobre cómo impulsar el perfil profesional (también en términos de crecimiento personal) o incluso para reinventarnos. No en todos los ámbitos, quizás, pero es un momento en el que muchas personas tienen que hacer un reajuste de sus expectativas y una reflexión sobre su momento actual. Esto permite que pocas personas jueguen con ventaja. Bueno, más bien, la ventaja es saber cómo aprovechar el momento, ser resistente o aprender a ser resistente.

Ser flexible

En general, vivimos en un mundo cambiante, donde creemos que tenemos la capacidad de asumir esos cambios gracias al sistema en el que vivimos. Pero esto no es del todo cierto. Las cosas cambian drásticamente de la noche a la mañana, como hemos visto. Cuanto antes aceptemos este hecho y nos deshagamos de las certezas cuestionándolas, antes veremos otras formas de enfrentar las dificultades. Es importante mirar a otra parte, tener los oídos abiertos y estar dispuestos a cambiar nuestro punto de vista cuando no sirve para seguir o para crecer. Es el momento de la creatividad y para empezar a ser creativos debemos cuestionarnos de manera crítica por qué hacemos lo que hacemos y si esto sirve a la situación actual.

Y, algo fundamental, mantener una saludable rutina de ejercicio físico con una parte importante dedicada al estiramiento del cuerpo. También hay que cuidar la alimentación con una base sólida de frutas y verduras y el suministro de agua.